El próximo día 8 de junio tendrá lugar en Valladolid el I Congreso Nacional de Desarrollo Humano y Organizacional y voy a presentar mi «modelo» de acompañamiento. Estoy convencida de que el Valor de cada uno de nosotros está en que hacemos las cosas de forma única, especial, muy nuestra, muy «yo». Y que cuando intentamos amoldarnos a la forma de hacer de otros, terminamos sintiéndonos mal nosotros y haciendo las cosas de forma mediocre o automática.

Al inicio de cada acompañamiento a personas a redescubrir su carrera profesional, me suelen decir que esto no es cierto, que hay trabajos que hay que hacer «siguiendo el manual» y estoy de acuerdo. Sin embargo, aun siguiendo el manual, no es lo mismo si lo haces tú que que lo haga yo… Le imprimimos, «sin querer» nuestro sello. Y cuando ese «sello» es realmente reconocible, conseguimos dejar impronta en quien nos emplea o nos compra.

En el modelo de cada uno de nosotros hay siempre una mezcla de ingredientes, de vivencias, personalidad, creencias, valores… Y todo ello se refleja en lo que hacemos, en nuestra forma de relacionarnos con el mundo. Es como un árbol: si tiene raíces de rosal, difícilmente crecerá ciprés (o al revés), y si lo intenta se frustrará y le costará florecer.

Al preparar mi presentación en el Congreso me he dado cuenta de que mi «modelo» lleva configurándose décadas, casi tantas como años tengo, casi tantas como tiempo llevo en el mercado laboral. Soy consciente de que se ha ido nutriendo de todo lo que he vivido, explorado, innovado, acertado, fracasado… Un «Blend» (mezcla en inglés, bouquet en los güisquis, o en los tés) personal que yo he dado en llamar «Consultoría en Femenino», y que he conseguido poner «en orden» gracias a esa presentación. Aquí te planteo algunas pinceladas.

Lo llamo «En Femenino» no sólo porque soy mujer (que lo soy), sino porque despliego en mi trabajo como acompañante, consultora, mentora, conferenciante, formadora… o la actividad que esté desarrollando en cada momento, mi forma de sentir de mujer, mis prioridades y escalas de valores. Obviamente, me sirve para acompañar a varones y mujeres, a todos los profesionales u organizaciones, pero el «desde dónde» es indudablemente femenino.

Por otro lado, está claro que varones y mujeres no procesamos del mismo modo la información. De ahí la hilarante parodia de Gugnor sobre los cerebros (ver el video aquí). Me llevó un tiempo nada breve darme cuenta de que en nosotras predomina el «hemisferio derecho» del cerebro: el que nos conecta con el «todo», con el Amor de madre, con lo que yo llamo «conciencia difusa» que es capaz de percibir las cosas y las conexiones con el Todo.

En cientos de estudios se ha demostrado que las mujeres definimos de forma distinta el «éxito», la «ambición», el «logro». Obviamente las generalizaciones son siempre inexactas, pero no queremos «ser como» ni «llegar a ser como» nuestros compañeros masculinos. La historia, la cultura, tienen también mucho que decir en las diferencias que sentimos entre unos y otras. La relación con el dinero, con los «planes estratégicos» o de carrera…

Con esta perspectiva «en Femenino», busco aunar muchos elementos, entre ellos la «conciencia difusa», nuestra jerarquía de valores diferente, la apertura a nuevos puntos de vista, a emociones y sensibilidades, a la prioridad del cuidado y del Sentido… Creo que una perspectiva que equilibre el tan presente «hemisferio izquierdo» en nuestro trabajo y en nuestra vida, que contemple e incorpore el bienestar emocional y el crecimiento personal es extremadamente necesaria para el avance de las personas y las organizaciones. Creo incluso que este nuevo enfoque, al margen del nombre que le demos, está llamado a cambiar la forma en la que concebimos el trabajo y las organizaciones.

Te invito a probarlo.

Marta Martínez Arellano
Desarrollo de Personas y Organizaciones

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