Mañana celebramos la Epifanía. Es una de mis fiestas favoritas y no sólo por los regalos -materialización de mis buenas intenciones del y para el año-, sino porque su significado me acompaña cada día. En Mateo 2, leemos: » 11 Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra». El Niño se manifiesta ante los Magos que le traen sus presentes: oro como Rey, incienso como Dios, y mirra como Hombre.

Más allá del despropósito de las compras sin freno, esta es para mi una fiesta para regalarme un Presente con esos dones, un momento de celebración de lo mucho que se me ha dado y de lo que puedo sembrar y cosechar a lo largo del año. Un momento para hacernos presentes también en nuestra propia vida reconociendo nuestra condición de Emperatrices de nuestro propio reino, donde nada sucede sin que nosotras (vosotros en vuestro caso) pensemos, sintamos y materialicemos la realidad que nos rodea. Momento de sentir la potencia creadora que tenemos como co-creadores del universo, de nuestro universo. Y también momento de regodearnos en lo mucho que nos ofrece pasearnos por el mundo como seres humanos. El placer de los sentidos, y la aceptación de éxitos y fracasos.

Hace algunos años definí este día 6 como día para marcarme objetivos. Objetivos de oro como Emperatriz. Objetivos de incienso como ser espiritual que me siento, como co-creadora de mi propia realidad. Objetivos de mirra como mujer en la realidad que nos ha tocado vivir y que me gustaría mejorar.

Para ello cada mañana me hago tres preguntas:
¿Qué me hace levantarme hoy? Este es mi impulso creador, lo que me mueve y me motiva. Le habla a la Emperatriz en su agenda imperial, y como mujer en este mundo. Pero le habla también a mi entusiasmo, que etimológicamente significa «Dios en mí».
¿Qué tengo que agradecer? Y siempre encuentro motivos de agradecimiento. Me ayuda a mantener en forma mi «músculo de la positividad», ensancha la mirada y me aleja de negatividades abstrusas que siempre ponen la «culpa» de lo que me pasa fuera.
¿Qué puedo aportar a mi entorno? Me mueve a la acción. Me pone las pilas.

Inevitablemente esas tres preguntas siempre se responden poniendo de relieve los regalos que he recibido, los dones y talentos con los que cuento para levantarme, agradecer y aportar. Bien sé que el talento a veces «ta-lento» y no siempre consigo respuestas claras, pero eso no quita para que deje de hacer las preguntas. La insistencia, bien lo saben los niños, es garantía de éxito.

Este pequeño ritual en tres pasos, de Emperatriz, de Divina Co-creadora y de Mujer en este mundo, me recuerda cada día la Magia de los Magos de Oriente. Yo sé que no sólo vienen el día 6, se hacen presentes ese día, se manifiestan a través de regalos tal vez, pero nos acompañan cada día con sus dones. Basta con enfocarnos

Si te cuesta verlos, si la magia se te escapa o si te cuesta encontrar esos ta-lentos que puedes poner al servicio de la creación de tu propia realidad, llámame y yo te ayudo, pero no te lo pierdas. ¡No te pierdas la magia de tan insignes Presentes!

¡Felices Magos!

Marta Martínez Arellano
Desarrollo de Personas y Organizaciones

 

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