¿Mentor altruista o profesional? ¿Qué diferencia una mentoría altruista de una profesional? ¿Puede la mentoría pro-bono suponer una competencia para los mentores profesionales?

La pregunta la plantean tanto mentores pro-bono como mentores profesionales, y ojalá esté también en la cabeza de los clientes. Desde mi perspectiva, lo único que daña la mentoría y su imagen, es “vender” o “ejercer” la mentoría desde un lugar que no preserva la esencia de la propia actividad. Ya he hablado en otros artículos acerca de lo que yo considero mentoría. Dar una cosa por otra crea confusión. Cuando así sucede, el cliente termina por creer que la mentoría es algo que no es, y ya no querrá probar la verdadera mentoría pensando que ya la probó y no le funciona…

La mentoría es algo que puede resultar novedoso en nuestro panorama profesional y empresarial. Sin embargo ha existido desde siempre en el mundo en el que vivimos. Siempre ha existido esa persona de referencia a la que vamos a pedir consejo, con la que nos sentimos acompañados y seguros. Y tiene larga trayectoria en otros mercados y entornos culturales como actividad profesional.

Para establecer un símil sencillo. No es lo mismo llamar a un electricista profesional, que confiar en la experiencia de tu cuñada “la manitas” con la instalación de la red eléctrica en tu casa. Tal vez tu cuñada te sirva para poner los enchufes, pero buscarás una ayuda más profesional en cuanto la tarea plantee aristas, o mayor complejidad.

Convendrás conmigo en que no se exige igual, ni desde el mismo lugar, a lo que se recibe gratis, que a lo que se recibe pagando. Tampoco se da igual, ni desde el mismo lugar, ni con las mismas herramientas, lo que se da gratis o pagando… Incluso la relación que se establece es diferente.

Nos demos cuenta o no, todo lo gratuito genera peajes, vasallajes, tal vez no pagas en dinero, sino en otra forma de intercambio. Por ejemplo, si recurres a tu cuñada, tal vez tengas que invitarle a una cena. O aguantar que alardee de su habilidad o haga comentarios acerca del hecho de que recurrieras a ella en las cenas familiares…

Tengo para mí que el original Mentor cobró por el trabajo encomendado por Ulises para cuidar de su trono y acompañar el crecimiento de Telémaco. Creo también que se formó para desempeñar su labor de la mejor manera posible.

Como profesional de la mentoría, al igual que el profesional de la electricidad, me he formado en herramientas propias de mi profesión. He desarrollado protocolos de actuación, trabajo con una metodología, con unas herramientas específicas. No sólo tengo experiencia en aquellas áreas en las que actúo como mentora, sino que además he aprendido a trasladar mi experiencia en forma de conocimiento para el otro.

Tal vez sea inicialmente mi experiencia lo que llame la atención, pero son los espacios de seguridad y reto que creamos juntos, los que marcan la diferencia. Mi experiencia y mis herramientas se ponen al servicio de la relación mentor-mentee para que éste descubra TODOS sus recursos. Para que los ponga a trabajar y aborde su reto con menos tropiezos, integrando nuevo conocimiento en el menor tiempo posible. Y esto son disciplinas que hay que aprender y cultivar.

A cada persona cuando busca ayuda, le corresponde escoger si precisa la compañía de un profesional o de alguien experimentado, pero no formado en la disciplina de la transmisión de conocimiento y experiencia. Hay situaciones para todo.

Por eso te invito a pensar: en tu propio desarrollo, a la hora de abordar este reto concreto… ¿qué solución escogerías? ¿Qué solución es más adecuada para ti ahora mismo?

Marta Martínez Arellano
Desarrollo de Personas y Organizaciones

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