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	<title>mentor-coach Archives | Marta Martínez Arellano</title>
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	<title>mentor-coach Archives | Marta Martínez Arellano</title>
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		<title>Educar para la felicidad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marta Martínez Arellano]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 22 Nov 2013 13:43:56 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Desarrollo personal y profesional]]></category>
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					<description><![CDATA[Csikszentmihalyi estudioso y experto en psicología positiva y autor del libro “Flujo: una psicología de la felicidad”, es siempre un instante, el instante que resume y premia la coherencia del Ser consigo mismo: cuando cuerpo, mente y espíritu (el Yo Soy más allá de etiquetas...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><![CDATA[Apenas tenía 13. Su padre murió hace pocos años. Sus amigos no se lo explican. Era guapo, sonriente y deportista… El luto siempre es difícil, cuando se trata de un hijo dicen los expertos que es más difícil todavía. No es el curso natural de las cosas.
Hace algunos años nos extrañaba escuchar el incremento epidémico de los suicidios adolescentes en Japón o en los países nórdicos. Hubo quien se lo adjudicó “a la oscuridad de la luz y el clima”… Algunos se cuestionaron en aquella época la sociedad del bienestar vs. la sociedad de la felicidad y desde entonces, hemos estudiado más de lo que hemos puesto en práctica. Y ahora ya no sucede en Japón, ni en Suecia, y aunque tal vez podamos seguir echándole la culpa al clima, lo tenemos ya en Zizur. Es el cuarto suicidio adolescente del que tengo noticia cercana en un plazo demasiado breve de tiempo.
Nos cuentan las estadísticas que crece el maltrato entre los adolescentes, se incrementan las denuncias de maltrato en la pareja, sube el consumo de alcohol, los índices de insatisfacción y de suicidios…
DeQuincey nos habló de la belleza que encierran el epítome de la desesperación y la valentía en su obra “Del suicidio como una de las bellas artes”. Nada más valiente, ni más desesperado.
Y sin embargo, el último fin del hombre es la felicidad.
Algo estamos haciendo que no nos conduce a la felicidad, sea cual sea el significado que cada cual le da al término. Para cada uno la felicidad es diferente, porque la felicidad, según <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mih%C3%A1ly_Cs%C3%ADkszentmih%C3%A1lyi">Csikszentmihalyi</a> estudioso y experto en psicología positiva y autor del libro “Flujo: una psicología de la felicidad”, es siempre un instante, el instante que resume y premia la coherencia del Ser consigo mismo: cuando cuerpo, mente y espíritu (el Yo Soy más allá de etiquetas sociales) se alinean y fluyen juntos.
Momentos eternos que cada vez nos permitimos menos. Alrededor de los siete años el niñ@ se inserta en “la tribu”, principalmente a través de la familia y de la escuela. Nuestra escuela cada vez tiende a contemplar a los niños “diferentes” como “problemáticos”, y menudean los diagnósticos de hiperactividad, déficit de atención, atención dispersa… fracaso escolar. Nuestros sistemas productivos nos reducen a un número de ficha como recurso productivo. Nuestra sociedad cada vez nos insta más y desde más temprano a encorsetarnos en modelos perfectamente imposibles que sofocan nuestra verdadera esencia bajo toneladas de consumo y convenciones.
Y nos empeñamos en estandarizar aprendizajes y comportamientos, que nos hacen la vida más previsible, pero mucho menos placentera.
Cada»Diferente» encaja de forma distinta en esos estándares, a algunos nos cuesta más que a otros. Y cuando cuesta mucho, no hemos habilitado como sociedad un entorno en el que poder expresarlo. Asumimos desde muy pequeños que ser “diferentes” es “inconveniente”, “malo”… “pernicioso” y exigimos esfuerzos enormes a nosotros mismos y a los demás, construyendo un sólido “<a title="Dime qué eres" href="http://mmarellano.com/dime-que-eres/">Yo soy social</a>”.
Tal vez hayamos olvidado que cada uno de nosotros es diferente, único e intransferible. Lo que tiene que hacer sólo puede hacerlo él. Tal vez olvidamos que la diferencia es lo que nos hace grandes y lo que nos hace crecer y avanzar como sociedad…
Los Mayas sostenían que la energía y vibración de cada persona entraba y salía del grupo social en su momento exacto y perfecto, su vida terrena y su desaparición tenían un significado concreto y servían a los demás de un modo específico. Tal vez, y digo sólo tal vez, estos eventos tan difíciles nos inviten a repensar acerca de la disolución de la felicidad en nuestros modos de vida.
Con seguridad, a mí me invitan a trabajar para Ser, a habilitar herramientas de expresión de las emociones y la vibración de cada uno,  a invitar a los demás a permitírselo también y a celebrar su propia diversidad y diferencia, a acompañarles en ese proceso de descubrirse a uno mismo y perseverar contra viento y marea…
Cuando uno se permite ser distinto, otorga al de al lado el permiso de hacer lo mismo. Es una marea que empieza con un pasito: el que yo doy para ser quien soy. Te animas?
&nbsp;
<a href="http://mmarellano.com/wp-content/uploads/2013/10/martamartinezarellano.jpg"><img decoding="async" class="alignleft  wp-image-69" alt="martamartinezarellano" src="http://mmarellano.com/wp-content/uploads/2013/10/martamartinezarellano.jpg" width="100" height="160" /></a>
Marta Martínez
Desarrollo personal y empresarial
Miembro de la comunidad CTT y GTW.]]&gt;    	</p>
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		<title>Talento en nuestras filas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marta Martínez Arellano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Oct 2013 10:00:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Desarrollo de empresas]]></category>
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					<description><![CDATA[un enfoque de base. No es lo mismo contratar a una persona con un grado en marquetería que a una persona que disfruta desarrollando su creatividad con la madera. No es lo mismo contratar a un ingeniero técnico, que a una persona con ingenio técnico…...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><![CDATA[Es evidente que no es lo mismo postularse para un puesto laboral en España, en Europa incluso o en América.
En Europa cuenta la capacitación de la persona en función no sólo de su título, sino de sus vivencias, de sus aficiones… En los currículos británicos siempre vienen consignadas las aficiones y actividades de voluntariado. En América se apreciará además el arranque emprendedor del candidato, valorándose positivamente las veces que “se la ha pegado”, e incluso se valorará la cantidad de años que exhibe con orgullo de “expertise” a la hora de ofertar sus cualidades para un puesto.
En los currículos que yo veo en España se subrayan fechas de nacimiento, títulos y formaciones cada vez más específicas, más reguladas y sujetas a los modelos y patrones más imaginativos y “supuestamente” avalados internacionalmente; bajo el epígrafe “otras informaciones” se indica “carnet de conducir” o “disponibilidad para viajar”…
Al parecer en este país se contrata lo que uno ha hecho… no lo que uno es capaz de hacer. Es una diferencia en absoluto sutil sino <strong>un enfoque de base</strong>. No es lo mismo contratar a una persona con un grado en marquetería que a una persona que disfruta desarrollando su creatividad con la madera. No es lo mismo contratar a un ingeniero técnico, que a una persona con ingenio técnico…
Al fin y al cabo nuestro currículo explica lo que hicimos hasta la fecha, es una especie de recuento histórico, un “historial de cadáveres”, de etapas superadas… Un “<em>currículo morte</em>”, desde la perspectiva de que cualquier tiempo pasado no regresará jamás… El <em>currículo vitae</em> es el que todavía no se ha escrito, el que se escribe cada día con <strong>la potencialidad de la persona.</strong>
Nuestro currículo explica dónde estamos, con qué activos instrumentales contamos para satisfacer necesidades de mercado.
Como trabajadores, invertimos poco tiempo en pensar qué podemos o deseamos hacer con lo mucho que llevamos vivido y estudiado. Qué nos motiva, qué “nos pone” en qué trabajo seríamos plenamente felices, plenamente eficientes, plenamente productivos, y a veces nos conformamos con una nómina a cambio de ocho horas de presencia.
Como empleadores, invertimos poco tiempo en pensar qué capacidades nos hacen falta, y a cambio buscamos copiar y pegar ofertas de trabajo estándar. Pero si pudiéramos pedir a los Reyes Magos la mejor ficha en el mercado de invierno, pediríamos el talento de Steve Jobbs o la creatividad de Disney, o tal vez el tesón de Hawkins… Estoy convencida de que aunque se apelliden Pérez, Gómez o García, el talento, la creatividad y el tesón distinguen a muchas personas que se parapetan bajo un gris currículo de títulos conseguidos con el sudor de su frente, pero que pudieran ofrecer el entusiasmo de sus propias pasiones.
En una sociedad en la que <strong>el 30 % de las labores tipificadas y puestos de trabajo etiquetados están amenazados por la tecnología</strong>, descubrir aquello que como trabajador nos distingue, supone una baza de éxito en el mercado.
En un mercado global en el que <strong>la oferta que se mueve por precio es cada vez más uniforme, y aquella que se mueve por márgenes es cada vez más innovadora</strong>, descubrir en qué podemos distinguirnos es una necesidad para el desarrollo y florecimiento de nuestro proyecto empresarial. Y esta innovación no nos la ofrece la tecnología, sino las personas que son capaces de aportar su pasión, entusiasmo, creatividad y compromiso a nuestro proyecto.
Mucho se oye hablar de la gestión del talento. La primera gestión que hay que hacer para gestionar el talento es reconocerlo. La segunda, es saber para qué podemos usarlo.
Disponer de <strong>talento</strong> en nuestras filas es rentable: <strong>nos distingue</strong> en el mercado, nos permite hacer las cosas de forma diferente a nuestra competencia.
Disponer de <strong>talento reconocido</strong> en nuestras filas es exponencialmente más rentable: el profesional al que se le permite desarrollar su talento <strong>aporta</strong> mucho más a la empresa, <strong>y ahorra</strong>: se pone menos enfermo, asume como suya la tarea y comete menos errores en el desempeño de su trabajo.
Disponer de <strong>talento reconocido y cohesionado</strong> en nuestras filas hace que nuestra <strong>empresa sea imparable</strong>: ¿se imaginan un equipo bien orquestado en el que cada cual aporte sus mejores cualidades para la consecución de objetivos comunes de rentabilidad, innovación, ventas&#8230;?
Es sencillo: <em>clarifiquemos nuestros objetivos, pongámoslos en común, exploremos el talento en nuestro equipo y alentemos en cada profesional el entusiasmo, la pasión y el compromiso para que aporte aquello que esté en su mano y su talento para conseguirlos</em>.
Hay que dejar de lado el miedo a verse cuestionado, las estructuras rígidas y la titulitis… Planteándose que el partido está en el mercado, no en casa. Haga las paces con su equipo, explore sus posibilidades, detecte qué talentos le hacen falta y láncese&#8230; No lo dude, <strong>si Del Bosque lo consigue, usted también puede.</strong>
<img decoding="async" class=" wp-image-69 alignleft" alt="martamartinezarellano" src="http://mmarellano.com/wp-content/uploads/2013/10/martamartinezarellano.jpg" width="75" height="120" />
Marta Martínez Arellano
Consultora de transformación empresarial, miembro de la comunidad CTT.]]&gt;    	</p>
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		<title>Dime qué eres</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marta Martínez Arellano]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Oct 2013 08:04:14 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><![CDATA[Hace algún tiempo mi hijo el pequeño, que por entonces contaba cinco años, salió enfadado del cole. Le habían preguntado qué era su madre y él había contestado que su madre era “persona”, pero la señorita probablemente esperaba otra respuesta.
A mi me encantó. Es la medalla más grande que me han puesto en mi vida.
Marilyn Monroe tenía dinero, belleza, fama, seguridad, capacidad de expresión y un elevado reconocimiento público… Todo el mundo la amaba y deseaba y ella no dejaba de intentar quitarse la vida… hasta que tal vez lo consiguió. Marilyn Monroe era actriz, era “Marilyn”, dejó de saber quién era ella realmente y se identificó con su papel hasta vaciar de sentido su propia existencia.
Yo no soy médico, ni abogado, ni ingeniero, ni… Y al no responder a un trabajo “socialmente establecido” me resulta imposible identificarme con mi tarjeta de visita. Conozco y he conocido mucha gente, cientos de profesionales que, como Marilyn, se marchitan y agrisan al desaparecer ese cargo fantástico que acompañaba a su nombre en las tarjetas de visita y dejan de saber quiénes son, por haber creído saber qué son. Se jubilan y asumen que ya dejaron de “ser” por haber cesado en esa “función social”. Tal como yo lo veo, cuando cesa la obligación de “ser lo que dice la tarjeta”, es el momento de ser libre de encorsetamientos profesionales y sociales y de permitirse “Ser” para sí y para otros… Sin etiquetas (que es, por otra parte, <strong>lo primero que le quitamos a un vestido</strong>).
Es de este modo como he alcanzado a saber que en esto de definirme es una gran ventaja que no sea tan sencillo etiquetar mi quehacer. Al no ajustarse a ninguna “etiqueta” al uso, cada vez que me lo preguntan se abre un espacio para debatir en qué puedo serte útil, cómo podemos aplicar mis y tus recursos creativos al servicio de nuestro mayor crecimiento mutuo, de la construcción de un proyecto sostenible en cualquier entorno geográfico. Quien me conoce sabe que yo trabajo así, i<strong>ntento comprender qué necesitas y en qué puedo serte útil,</strong> convirtiéndome, por tratar de explicarlo, en un “agente de desarrollo personal y empresarial” y <strong>en mi gremio uno no se jubila nunca</strong>.
Por eso recogí la invitación con la que me honró <em><a href="http://www.vivoactivo.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">VivoActivo</a></em> y pongo mis recursos creativos al servicio de este proyecto que desde mi mirada, aspira a cambiar el paradigma y a reconocer en cada uno una capacidad y actividad más allá de ningún corsé profesional, para mayor crecimiento y desarrollo de nuestro común entorno.
&nbsp;
<b><a href="http://mmarellano.com/wp-content/uploads/2013/10/martamartinezarellano.jpg"><img decoding="async" class=" wp-image-69 alignleft" alt="martamartinezarellano" src="http://mmarellano.com/wp-content/uploads/2013/10/martamartinezarellano.jpg" width="75" height="120" /></a>Marta Martínez Arellano</b>
<i>Persona</i>
Mentor-Coach
Agente de Desarrollo Personal y Empresarial]]&gt;    	</p>
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