<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>miedo Archives | Marta Martínez Arellano</title>
	<atom:link href="https://mmarellano.com/tag/miedo/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://mmarellano.com/tag/miedo/</link>
	<description>Mentoría en Comunicación y Comercialización</description>
	<lastBuildDate>Thu, 26 Mar 2020 10:59:33 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	

<image>
	<url>https://mmarellano.com/wp-content/uploads/2019/09/Logo-MMArellano-300x247-150x150.png</url>
	<title>miedo Archives | Marta Martínez Arellano</title>
	<link>https://mmarellano.com/tag/miedo/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Conocer tus miedos</title>
		<link>https://mmarellano.com/el-miedo/</link>
					<comments>https://mmarellano.com/el-miedo/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marta Martínez Arellano]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Oct 2017 20:09:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Blog En Femenino]]></category>
		<category><![CDATA[Desarrollo personal y profesional]]></category>
		<category><![CDATA[crecer]]></category>
		<category><![CDATA[Marta Martinez Arellano]]></category>
		<category><![CDATA[miedo]]></category>
		<category><![CDATA[Superar el miedo para vender]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://mmarellano.com/?p=2855</guid>

					<description><![CDATA[Fidel Delgado, que es el miedo que mamamos desde pequeñitos, el que se nos canta en la cuna al ritmo de los cinco lobitos. Cada dedo un miedo. El pulgar de la vida y la muerte, el triunfo y el fracaso, como el decreto de...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><![CDATA[Todos los animales tienen miedo. Nosotros, como miembros del reino animal, tenemos también miedo. Es natural tenerlo, es, diría yo, incluso bueno tenerlo. Hay películas que nos cuentan las dificultades y peripecias de seres que nacen sin ese don, "el miedo". Sin embargo, con frecuencia el miedo se convierte también en una barrera. Su principal función en el "reino animal" es mantenernos a salvo y con vida. Y dado que es imposible deshacerse de los miedos, yo creo que hay que aprender a gestionarlos, a hacerse su amiga.
Al miedo instintivo le agregamos como humanos el proceso mental. Y de este modo el miedo se tiñe de muchos colores, de tantos como advertencias y experiencias a evitar hemos ido acumulando en nuestra vida. Nuestro miedo mental también quiere mantenernos "a salvo y con vida" y por eso a veces nos impide traspasar las fronteras mentales que nosotros mismos nos ponemos. Nos previene de saltar esa frontera de "lo conocido" y aventurarnos más allá del terreno que dominamos, nuestra zona de confort.
Ya en la Biblia se habla de dos miedos: la Irah y la Pesah. Dos miedos muy distintos que nos han sido dados como humanos, como seres creados a imagen y semejanza de Yaveh.
La Irah es el "miedo divino". El miedo a "no llegar a ser" completas, completos. Lo que algunos llaman el miedo a "nuestra propia grandeza". El miedo a no dar la talla. A "desparramarnos", a explotar en mil chispas de nosotros mismos diluyéndonos en el intento. A veces es un miedo intenso y sabrosón, uno de esos miedos grandes en los que mola, en los que da "susgustirrinín" sumergirse. Otras veces, sin embargo, es un abismo negro como boca de dragón que amenaza con engullirnos en nuestra propia impotencia.
La Pesah, por su parte, es el "miedo humano". Yo suelo decir, usando un símil de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=SVVlIT2ZYs0" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Fidel Delgado</a>, que es el miedo que mamamos desde pequeñitos, el que se nos canta en la cuna al ritmo de los cinco lobitos. Cada dedo un miedo. El pulgar de la vida y la muerte, el triunfo y el fracaso, como el decreto de los romanos en el circo. El índice, como miedo a ser señalados o rechazados por los demás. El corazón&#8230; el «dedo de la palabrota»&#8230; que no te lo voy a contar para no decirla, sólo piénsalo. El anular, donde se ponen los anillos, representaría el miedo al compromiso. Y finalmente, el meñique, ese miedo que tenemos todas a ser tan pequeñitas, tan insignificantes&#8230;
Ante los miedos de la Pesah podemos hacernos fuertes. Basta con cerrar el puño y darse cuenta de que todos están unidos por la muñeca&#8230; la certeza de que son miedos que podemos gobernar, que podemos afrontar. Y esto se practica. Por eso la Pesah se «cura» practicando, cortando los miedos, durmiendo a los lobitos y aventurándonos cada vez un poquito más allá de las fronteras de lo conocido. Hay muchas estrategias para hacerlo, basta con encontrar la que más se ajuste a ti y a tus miedos, y por ahí voy acompañando a tantas de nosotras que hemos decidido afrontarlos.
La Irah, sin embargo, en mi experiencia, no se cura practicando. No se cura haciendo. Se cura siendo. Se cura dándose permiso para Ser. Parece fácil, pero a veces cuesta mucho. Hay que ir despacito, con mucho mimo, afianzando cada paso.
La Irah se amansa acunando todos los daños que nos hicimos cuando no nos permitimos ser, cuando fingimos ser quienes no éramos. Salta por los aires cuando decidimos vestirnos con la verdadera talla de nuestra esencia. Es como si llevásemos toda la vida vistiendo una talla 36, pero la talla de nuestros dones, nuestros talentos y nuestra «alma» (llámese como se quiera) fuese de la talla 56. ¿Te imaginas la liberación de ponerte realmente la talla que te corresponde?
Ya sientas Irah o Pesah a la hora de mostrarte tan única (único) y especial como eres&#8230; abraza tus miedos. Ambos te ayudan a vivir contigo mismo, contigo misma y en comunidad. Ambos te plantean el reto más bello: encontrar el camino para ser tu misma, tu mismo. Ambos te anuncian la aventura más apasionante&#8230; explorar lo que hay más allá&#8230; ¿Cómo no soñar con hacerlo?
Yo te invito a que intentes diferenciar tus miedos como primer paso para empezar a manejarlos de forma que te acompañen sin limitarte. Y te animo a que aunque tengas miedo&#8230; ¡lo hagas! Porque el <a href="http://mmarellano.com/acunar-los-miedos/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Gusto y el Susto</a>&#8230; como dice mi amigo Sergio, están a una letra de distancia.
<img decoding="async" class=" wp-image-2486 alignleft" src="http://mmarellano.com/wp-content/uploads/2020/03/pie-de-articulos3.png" alt="" width="199" height="164" />
&nbsp;
&nbsp;
<strong>Marta Martínez Arellano</strong>
<em>Desarrollo de Personas y Organizaciones</em>]]&gt;    	</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://mmarellano.com/el-miedo/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Acunar los miedos</title>
		<link>https://mmarellano.com/acunar-los-miedos/</link>
					<comments>https://mmarellano.com/acunar-los-miedos/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marta Martínez Arellano]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Oct 2017 19:19:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Desarrollo personal y profesional]]></category>
		<category><![CDATA[Gusto]]></category>
		<category><![CDATA[Marta Martinez Arellano]]></category>
		<category><![CDATA[miedo]]></category>
		<category><![CDATA[susto]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://mmarellano.com/?p=2794</guid>

					<description><![CDATA[Ah! El miedo&#8230; Entre el Susto y el Gusto, como dice mi socio&#8230; Sólo hay ¡una letra de diferencia! Pero hay que recorrer el camino entre una y otra. Yo lo viví con claridad uno de estos días de verano en la piscina con mi...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Ah! El miedo&#8230; <strong>Entre el Susto y el Gusto, como dice mi socio&#8230; Sólo hay ¡una letra de diferencia!</strong> Pero hay que recorrer el camino entre una y otra. Yo lo viví con claridad uno de estos días de verano en la piscina con mi sobrino de cuatro años. Hacía un calor de infierno, pero no quería entrar en el agua. Tenía miedo, mucho miedo, “a meter la cabeza”, así que prefería no entrar en la piscina. Se agarraba de mi mano con uno de esos temblores frenéticos que anuncian la presencia de un abismo.</p>
<p>Sé que el miedo tiene una intención positiva. Es un instinto animal poderoso al que hay que agradecerle nuestra supervivencia. Sin embargo creo que debemos aprender a manejarlo para que no nos bloquee el camino hacia lo que realmente deseamos hacer.</p>
<p>El abismo que en su cabecita separaba el placer de chapotear tras atreverse, del terror a dejarse llevar. El abismo que se nos abre a todos cuando queremos hacer algo y nuestro miedo nos aprieta para convencernos de que es mejor no hacerlo.</p>
<p>En este momento encontramos mil y una razones que justifican no hacer aquello que nos habíamos propuesto o habíamos deseado. En mi experiencia, no conviene “darles bola” a estas razones tan razonables, porque terminaremos no haciéndolo. Y es así como nuestro miedo aprende nuevas formas para detenernos.</p>
<p>En este caso, el abismo en cuestión medía unos pocos centímetros, la altura de un escalón. En cualquier otro, puede ser la delgada línea telefónica de una llamada, la necesidad de mostrarnos en una ocasión cualquiera… Cada cual encuentra la medida justa de su abismo personal. Conviene en estos casos minimizar sus dimensiones, visualizarlo abarcable, incluso superado. Visualízate como si ya lo hubieses conquistado.</p>
<p>Mi sobrino y yo fuimos “acunando su miedo” poco a poco. Le cantamos bajito para que se durmiera y, mientras cantábamos, íbamos adentrándonos juntos, de la mano, conquistando el escalón.</p>
<p>El agua estaba rizada de puro fría, y ese mismo frescor subrayaba el placer de lo prohibido. Haber desafiado a su miedo y verse de pronto de pie en medio de la piscina fue su recompensa… ¡Tendríais que haber visto su cara de satisfacción cuando se vio ahí en medio! El frenesí que le entró no le permitía dejar de mover las piernas mientras seguía fuertemente agarrado de mi mano.</p>
<p>Cada cual necesita acunar su miedo de formas diferentes. A mi sobrino le vino bien cantarle para que se durmiera, agarrarse de mi mano para ir poco a poco. Encontrar espacios intermedios de seguridad y reto. Casi sin darse cuenta fue avanzando pasito a paso. Hay quien por el contrario prefiere tirarse “de golpe”, otras veces la situación requiere realmente darle la espalda al miedo y tomar la iniciativa, diseñar un camino alternativo… Cuando uno llega al borde del abismo, intuye cómo podría acunar el miedo que lo dibuja. Cómo recorrer el sinuoso perfil de la S -susto- para llegar a la satisfacción de haberlo vencido.</p>
<p>Tardamos dos tardes en conseguir que se soltase de la mano y se sintiera lo bastante seguro como para ir solo de una esquina a la otra. Dos tardes para conquistar realmente la piscina y hacer de ella un lugar de juegos seguro.</p>
<p>Con frecuencia los miedos que superamos necesitan un tiempo de práctica. Necesitamos habituarnos a la nueva situación, establecer nuevamente los límites de lo conocido. Hacernos con el nuevo territorio y convertirlo, una vez ensanchadas las fronteras, en nuestra nueva zona de confort.</p>
<p>Sea como sea, lo acunes como lo acunes, lo venzas como lo venzas, la satisfacción de haber superado ese abismo siempre merece que te pongas una medalla, que celebres como merece la conquista de ese nuevo y ampliado espacio de confort. Porque no sólo habrás ampliado los confines de tu Reino, sino habrás empezado a domar uno de tus instintos más poderosos.</p>
<p>A mi sobrino, aquellas dos tardes, tuvimos que sacarlo del agua morado y tiritando. Y esa noche durmió con el sueño plácido de los campeones</p>
<p><img decoding="async" class="wp-image-2486 alignleft" src="http://mmarellano.com/wp-content/uploads/2020/03/pie-de-articulos3.png" alt="" width="234" height="193" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Marta Martínez Arellano</strong><br />
<em>Desarrollo de Personas y Organizaciones<br />
En femenino</em>    	</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://mmarellano.com/acunar-los-miedos/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Practica para innovar</title>
		<link>https://mmarellano.com/practica-innovacion/</link>
					<comments>https://mmarellano.com/practica-innovacion/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marta Martínez Arellano]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 05 Jul 2017 07:37:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desarrollo de empresas]]></category>
		<category><![CDATA[Desarrollo personal y profesional]]></category>
		<category><![CDATA[error]]></category>
		<category><![CDATA[fracaso]]></category>
		<category><![CDATA[Innovación]]></category>
		<category><![CDATA[Marta Martinez Arellano]]></category>
		<category><![CDATA[miedo]]></category>
		<category><![CDATA[ridículo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://mmarellano.com/?p=2763</guid>

					<description><![CDATA[errar-. forma parte de la magia de probar caminos nuevos. Por un lado, te obliga a estar atenta. Por otro, abre puertas inesperadas y descubre sorpresas a cada paso. Le añade chispa a la aventura. Soy de las que piensan que a veces se gana...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><![CDATA[Es indudable que cuanto más practicas, mejor lo haces. Es también indudable que innovar y errar se dan la mano pues no se puede innovar sin equivocarse, o al menos sin arriesgarse a hacerlo. Tengo para mí que esa posibilidad -<strong>errar-. forma parte de la magia de probar caminos nuevos</strong>. Por un lado, te obliga a estar atenta. Por otro, abre puertas inesperadas y descubre sorpresas a cada paso. Le añade chispa a la aventura. Soy de las que piensan que <a href="http://mmarellano.com/5-claves-para-una-decisi%c3%b3n-correcta/">a veces se gana (o se acierta) y a veces se aprende</a>. Y prefiero pedir perdón a permiso&#8230; y bueno, te puedo asegurar que me disculpo con frecuencia. De hecho, creo que aprendo -que todos aprendemos- equivocándome y a veces incluso lo escribo como aviso de navegantes (es cierto, míralo: <a href="https://www.amazon.es/dp/B073HFQ8TQ/ref=sr_1_1?ie=UTF8&amp;qid=1499195300&amp;sr=8-1&amp;keywords=101+cagadas+en+internacionalizaci%C3%B3n+de+pymes" target="_blank" rel="noopener noreferrer">101 Cagadas en Internacionalización de PYMES</a>.)
En las recientes jornadas de innovación o desarrollo de personas y organizaciones a las que he asistido recientemente también se produjeron algunos errores que todos asumimos con deportividad, porque estamos «innovando» así que «premiamos los fracasos estupendos» y vivimos bajo el mantra de «fracasa barato, fracasa rápido», una frase que parafrasea al gran Samuel Beckett cuando decía aquello de «try again, fail again, fail better» -inténtalo otra vez, fracasa de nuevo, fracasa mejor. Y sin embargo esos fracasos «buenrollistas» se me antojan errores de tramoya, como si hubiésemos convertido la innovación o la posibilidad de probar cosas nuevas y fracasar en un mero espectáculo, en un montaje que acoge el «innova que algo queda». Se deja así de lado que el error incluso cuando innovamos no está bien visto ni social, ni personalmente.
Y es que de cara a la galería el fracaso sólo está «bien» cuando lo gestionamos bien y nos lleva a un «éxito». Sin embargo, no es así. El nuevo «<a href="http://www.museumoffailure.se/#about" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Museo del Fracaso</a>» inaugurado en Suecia recoge algunos de esos intentos que terminaron sin más «en el cubo de la basura» dejando a su paso un reguero de aprendizajes. El mayor de ellos: <strong>cómo gestionamos el error.</strong>
<strong>Nadie nos alienta a equivocarnos</strong>. Más bien nos educan (y con frecuencia educamos) para esconder los intentos fallidos, para que no nos arriesguemos. Desde pequeños nos enseñan a desconfiar de nuestro instinto de supervivencia, a intentar dejar sin trabajo a nuestro «Ángel de la Guarda», y a evitar el ridículo de equivocarnos. Pero es tarea inútil. Jandro en este <a href="https://www.youtube.com/watch?v=7bf32u7CO9I" target="_blank" rel="noopener noreferrer">monólogo</a> que me encanta, afirma que el ridículo no existe. Yo creo que el ridículo es personal pero sólo te pertenece en parte: en la forma de hacerle frente&#8230; Y por lo que respecta a la supervivencia&#8230; vivir es peligroso y malo para la salud, de hecho  es lo único que nos mata. Renunciar a vivir y a arriesgarnos por miedo a equivocarnos empobrece no sólo nuestro aprendizaje, sino que hace mucho más aburrida la vida, tanto que terminamos dudando de si hay vida antes de la muerte.
La mayor parte de nosotros para innovar <strong>necesitamos superar el «miedo escénico» a equivocarnos</strong>. Ese que tras tomar una decisión nos aconseja postergar la acción sin terminar de llevarla a cabo. Ese miedo que te susurra que vas a dar un paso en falso. Nuestra inseparable <strong>«charlatana» que nos susurra al oído los más negros augurios</strong>. Tengo una noticia: el 90 % de esos augurios no se cumple. Y un dato: la voz de tu cabeza te conoce mejor que tu misma. Aprende contigo y de ti. Seguro que encuentra argumentos convincentes para que busques un nuevo curso, una vía alternativa, lo dejes para la semana próxima&#8230; O para que no des ese paso que te llevaría a escoger una ruta, porque «fíjate todo lo que te estarías perdiendo&#8230;» o «qué dirán si no te sale bien». Hay que agradecerle su buena intención con un amable «gracias, pero no gracias».
Porque la innovación sólo sucede cuando actúas. Sólo es innovación cuando es nuevo. Y <strong>todo lo nuevo se estrena, a veces con éxito, a veces con aprendizaje.</strong> Sacúdete el miedo. Agradece a tu charlatana su buena intención y hazle callar. Y si te cuesta celebrar tus propios fracasos, aprende a celebrar que por lo menos lo intentaste&#8230; Yo te garantizo que cuanto más practiques, mejor te saldrá. Practica el fracaso, el aprendizaje, la innovación, el éxito&#8230;
<img decoding="async" class="wp-image-2486 alignleft" src="http://mmarellano.com/wp-content/uploads/2020/03/pie-de-articulos3.png" alt="" width="161" height="132" />
&nbsp;
<strong>Marta Martinez Arellano</strong>
<em>Desarrollo de personas y organizaciones</em>
&nbsp;
&nbsp;
&nbsp;]]&gt;    	</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://mmarellano.com/practica-innovacion/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
