#Másalládel7N

#Másalládel7N

WqywyZ8NUn día después de “la gran marcha” del 7N, 4 personas pierden la vida. Tres a manos de otra persona y una de ellas se suicida. Un niño de tres años es testigo de dos de los asesinatos.

Madrid, parque acuático, julio. “¡Si me has perdido el mechero, so z…!”, la amenaza viene acompañada de un explícito gesto con el brazo. Ella se encoge mientras sostiene la mano de un niño que mira la escena sin el menor atisbo de sorpresa. Está acostumbrado.

Este año hemos ampliado a los niños la cobertura de condición de “víctimas” desde un punto de vista legal. Pero los educamos en la costumbre, viven acostumbrados a las faltas de respeto. Crece el maltrato entre los y las adolescentes, en especial a través de redes sociales.

Debemos plantearnos si como sociedad estamos educando en patrones enfermos de relación, que se convierten en el patrón “normal” para muchos y muchas de ellos.

A los niños se les enseña desde chiquitos a “no ser una nenaza” (escuchado ayer en el parque, y estoy segura de que no es un caso aislado… ). A las mujeres, desde pequeñitas nos enseñan a “ser niñas buenas” para que se nos quiera. Muchas niñas proyectan en las redes una imagen personal de lasciva princesa con esmalte de Lolitas, mientras ellos ejercen de galán estereotipo Pretty Woman.

djfdkljEstá demostrada la falta de confianza que se inocula en las niñas, sobre todo a partir de los 10 años, la imagen social de hacer las cosas #likeagirl. El marketing lo explota, pero es la sociedad la que está construida sobre ello: https://www.youtube.com/watch?v=xH-9nWaqpws. Reconozcamos que no es sencillo poner límites desde esa posición.

Yo estoy convencida de que aquí perdemos todos. Hacen falta dos para aplaudir, para ser pareja, para dar luz a nueva vida, dos para relacionarse… Es cada vez más evidente que necesitamos aprender a relacionarnos desde otro lugar, desde un lugar de amor y respeto por mí mismo que me permita poner límites a las transgresiones de los demás, a las mías propias. Aprender a sentir seguridad en la forma en la que actuamos sin necesidad de agredir o de permitir la agresión.

Y esto pertenece al ámbito privado. Reconocer la grandeza de nuestra diversidad y la riqueza de nuestras diferencias, aprender a reconocerlas y fomentar la estima personal como base del respeto por una mismo y por los otros para mayor bienestar de todos, es cosa de cada uno de nosotros no sólo hoy, sino para los días de mañana. Empieza desde casa, celebrando que somos distintos, debería seguir en la escuela, sin pretender igualarlos a todos “por añadas” y cada persona debería continuar impulsándolo día a día, relación a relación.

Esto no es “de Estado”, sino de cada cual y sólo si todos nos comprometemos podremos cambiarlo.

perfil bautizo 2013   Marta Martínez Desarrollo de Personas y de Organizaciones. Hacia una Sociedad Impulsada por Valores]]>

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