Mensaje al futuro

Mensaje al futuro

#MensajeAlFuturo es una nueva campaña de Campofrío que apela a quienes realmente compran sus productos: las mujeres. Y nos toca donde más nos «pica», en nuestras niñas. Las niñas y su mirada tienen un poder magnético, nos conmueven.

Sostiene Campofrío que la mayoría de las mujeres pierden la confianza en sí mismas a partir de los treinta años… Y yo discrepo. Felicito a la mujer que llegue a esa edad con la confianza intacta.

Dice la voz en off del mensaje que son la presión, las responsabilidades, y los años quienes nos impiden a todas y cada una de las mujeres, seres increíbles por naturaleza, ser lo que realmente somos. Y vuelvo a discrepar… Son las creencias, lo que nosotras mismas nos decimos o interpretamos de lo que nos dicen, lo que nos impide ser quienes realmente somos.

A partir de los 7 años todas y todos nos esforzamos por encajar en el grupo social al que deseamos pertenecer, encontrar nuestro hueco. Como si cada persona fuese una pequeña pieza de un gran puzzle.

Y al querer a toda costa encajar en un puzzle demasiado regido por las leyes de la lógica y la razón, renunciamos a esa cabecita loca que asomaba por una esquina, o a ese entrante tan coqueto que tenía nuestra «pieza», intentando «ser como los demás». Nos cuesta mucho esfuerzo, pero haríamos cualquier cosa para sentir Amor y Pertenencia. Nos Con-formamos: adquirimos nueva forma para encajar con los demás. Dejamos de creer que somos perfectas e increíbles precisamente por ser como somos.

Es ahí donde empezamos a perder nuestra confianza. A partir de los 7 años, y no sólo las mujeres…

Es bella la iniciativa de recordar la voz infantil que nos contaba nuestras propias verdades. Al escucharla en el futuro deberemos apagar la voz de nuestra charlatana interna que nos dirá «qué linda y qué ingenua era yo entonces, si hubiera sabido lo que sé ahora… » Esa es precisamente la clave, ¡que no lo sabíamos!

Es adorable el candor de los rostros infantiles encendidos de amor y apreciación por sí mismas. ¿Por qué esperar 20 años para recordarlo? ¿Qué haremos durante esos 20 años para preservar esa ilusión? O mejor todavía ¿qué podríamos hacer para que nadie tuviera que perderla?

Pero si ya la perdiste… Búscala, porque no se necesita ningún servidor encriptado para encontrarla. La llevas dentro. Escúchate, escucha lo perfecta, preciosa e increíble que eres por dentro, lo sabes, en el fondo lo sabes… Lo que pasa es que te vestiste con cientos de capas por fuera para que los demás sólo pudieran contemplar esa armadura de pieza de puzzle perfecta que encaja donde creíste que debías encajar.

A todas (y a todos) nos cuesta. Nos cuesta poner la armadura, renunciar a partes de nosotras mismas. Nos cuesta quitárnosla, recuperarlas. Pero al hacerlo es como una liberación, como cuando te compras un pantalón de tu talla después de haber llevado uno seis tallas menor «por obligación»… ¿Te lo imaginas?

Yo te invito a que realmente te bajes la app si lo deseas, pero que no sea tu hija la que grabe el mensaje, sino tu misma. Que te cuentes tus deseos, anhelos y lo especial que eres… Y te permitas que una máquina te lo recuerde dentro de veinte años, porque sigues siendo especial e increíble y  todas necesitamos que alguien a veces, nos lo recuerde.

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Marta Martínez Arellano
Desarrollo Personal y Profesional

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