Formas Pensamiento

Formas Pensamiento

¿Te has parado alguna vez a pensar en tus propios pensamientos? El ser humano tiene aproximadamente 60,000 pensamientos diarios, más de 40 pensamientos por segundo. El 90 % los repetimos día tras día, van cogiendo solera, nos acompañan, se solidifican en nuestra mente y en nuestro campo, conforman nuestra realidad.

Lo que pensamos forma un marco, construye una especie ventana por la que miramos el mundo. Sin darnos cuenta, nuestros pensamientos y creencias establecen las fronteras de lo que consideramos posible e imposible, y nos ofrecen exacta y precisamente el marco de «lo posible». Pronto, como pasa con la montura de las gafas, dejamos de sentir que lo llevamos puesto, que nos ofrece los «límites» exactos de aquello que dejamos pasar a nuestro consciente como «posible».

Desde pequeños nos han contado que tenemos cinco sentidos… Y se olvidaron de uno que todos tenemos (porque somos animales): ese sentido físico que nos permite percibir a los demás y nuestro entorno. Yo lo llamo «sentido de campo». Utilizando nuestro «sentido de campo» somos capaces de percibir lo que rodea a las personas y las cosas, como cuando sentimos que alguien nos está mirando, o que algo nos amenaza.

Los pensamientos, son energía, nos mueven y se cohesionan como islotes en nuestro campo energético. Cuanto más alarmante, negativo o denso es el pensamiento, más compacto es el «islote». Estos islotes se instalan en nuestro campo entre el emocional y el mental. ¿No te ha pasado que ves venir a una persona, y desde lejos puedes ver que viene no sólo cabizbaja sino «oscura»? Las personas que viven estresadas o asustadas, las que se niegan la posibilidad de nuevas opciones, o quienes están padeciendo un bloqueo mental o emocional, consolidan a su alrededor una especie de coraza de islotes que termina por crear un filtro que les muestra una realidad hostil y oscura. Los demás «los ven» pero la persona ni lo nota.

Por su parte, cuanto más amoroso, liviano, enamoradizo y alegre es el pensamiento más sutil y ligero es «el islote», llega incluso a impregnar todo el campo de esa persona y percibimos a quien cultiva este pensamiento como una persona luminosa, ligera, acogedora. Sus pensamientos crean un campo abierto y armónico que nosotros podemos percibir y nos hará sentir maravillosamente, porque se contagia.

El pensamiento es una creación de nuestra mente. Como animales que somos, nuestra mente tiene por misión mantenernos con vida y alejarnos del dolor. Por eso si trabajamos estos pensamientos que conforman nuestro «marco de referencia» sólo desde nuestra mente, encontraremos resistencia porque nos obligaría a probar cosas nuevas y eso supone un riesgo. Sin embargo, podemos trabajar el pensamiento desde un enfoque menos mental y más sensitivo, más «desde el cuerpo», desde el aquí y el ahora, desde detener el pensamiento para evitar seguir produciendo «islotes» que se sumen a nuestra coraza.

Por eso en cada proceso de coaching yo propongo trabajar el pensamiento desde dos enfoques: el mental, dándole a la mente la seguridad que necesita, y desde el sensitivo o energético, habilitando espacios que ventilan y «sueltan» las tensiones. Soltando o diluyendo esos «islotes» cambia nuestra percepción de nuestra vida, entorno y de nosotros mismos, desde el sentido de campo. Ofreciendo a la mente un nuevo enfoque, y al cuerpo una nueva tranquilidad, re-encuadramos lo que nos pasa y conseguimos encontrar nuevas vías para alcanzar lo que deseamos.

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Marta Martínez Arellano
Desarrollo personal y ejecutivo

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