Por un pacto del 25 de noviembre

Por un pacto del 25 de noviembre

25N25 de noviembre. Todo un día destinado a la violencia de género. Siempre me ha sorprendido la definición adoptada por nuestra sociedad para «violencia de género«, por un lado porque considero que la violencia carece de género o clasificación, es violencia, punto. Por otro porque esta clasificación sólo considera la violencia ejercida desde el varón hacia la mujer en el marco de una relación de intimidad. Este año se ha empezado a ampliar ese ámbito y se incluyen también a los niños. Yo creo que hay muchos otros. En una relación enferma no sólo pierden ambos, sino todos aquellos que están a su alrededor. Aprender a relacionarme conmigo, a poner límites, a valorar y valorarme es el origen de una relación saludable. Llevo todo el día escuchando iniciativas de muy diversos ámbitos para fomentar la igualdad de género, la equidad, la celeridad en el apoyo a la «víctima»,  y todas me parecen grandes iniciativas que se olvidan de contemplar la realidad social de la que se deriva esta tragedia social: como grupo social y humano nos hemos olvidado de fomentar las relaciones saludables, equitativas y coherentes. Se nos perdió el RESPETO que es la premisa básica de cualquier relación: respeto por mi y por el otro.  like a girlDesde los 10 años a las chicas social y culturalmente se nos educa para vivir «como chicas» y no es la primera ocasión –aquí el spot al que suelo hacer referencia–  en la que afirmo que a veces no es muy chachi, ni muy cool, vivir socialmente «como una chica». Creo que tampoco es a veces muy chachi, ni muy cool vivir socialmente «como un chico». No vivimos en un mundo de princesas y machotes. Vivimos en un mundo de seres humanos que conviven y que casualmente tienen sexos diferentes, y la bendición de ser todos y cada uno diferentes únicos e irrepetiblesLos niños y niñas aprenden de lo que ven, oyen y escuchan. Ven, oyen y escuchan lo que hacemos las personas de su entorno. Aprenden de nuestro ejemplo… No de lo que decimos. Por eso cuando nos damos permiso para Ser más allá del papel social de chico o chica, se lo damos también a ellos. Cuando celebramos nuestra diferencia y la ponemos al servicio del grupo, les enseñamos a relacionarse desde ese lugar. Hoy, 25 de noviembre, en este año aciago para las víctimas de lo que socialmente hemos llamado «violencia de género», me gustaría proponer a cada ciudadano y ciudadana un pacto personal: démonos permiso para Ser más allá del papel social que tengamos cada uno, tratemos a los demás desde el respeto y estaremos así poniendo la primera piedra para educar a nuestros niños y niñas a formar relaciones saludables y equitativas; démonos permiso para expresar nuestras cualidades únicas e irrepetibles, desde la confianza en nosotros mismos y los demás. Así estaremos contribuyendo a construir una sociedad de personas responsables en sus actos y ejemplos, que ayudarán a crear relaciones saludables. Una sociedad en la que no hará falta legislar cómo nos relacionamos porque nos sentiremos libres de hacerlo desde ese otro lugar de mutuo crecimiento. perfil bautizo 2013 Marta Martínez Desarrollo de personas y organizaciones  ]]>

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