Del fracaso o el error

Del fracaso o el error

EL LÍDER IMPERFECTO el próximo 28 de septiembre en Artajona. Es obvio que fracaso y error no son lo mismo. Es evidente que en nuestra sociedad se castiga tanto lo uno como lo otro. Y no me resisto a mencionar que Navarra es, estadísticamente según el GEM, la provincia española en la que más se castiga el emprendimiento fallido. Fracasar, del italiano «fracassare» romper una y otra vez… Errar, del latín errare, cuyo significado primigenio hacía referencia a deambular sin rumbo, desviarse del camino. Y sin embargo, nos queda el premio de consolación: «de los errores se aprende» te dicen siempre. Yo casi, prefiero aprender de errores y de aciertos, así aprendo todo el rato, pero bueno, mirar las cosas en plan «a veces se gana y a veces se aprende» no está nada mal. Sin embargo el fracaso supone en cierto sentido una rendición. Reconocer el fracaso significa, para mí, renunciar a seguir intentándolo. Abandonar ese camino de caídas recurrentes y buscar otros horizontes, tal vez momentáneamente lejos del objetivo inicial. Dar por finalizado el intento de algún modo, reconociendo lo errado de nuestro comportamiento. «Parajódicamente» nuestro comportamiento aprendido es también quien nos dicta la manera en la que nos enfrentamos al yerro y al fracaso. Si hemos crecido y/o vivimos en un entorno que nos invita a mirarlo como una oportunidad de crecimiento o a padecerlo en silencio, tipo hemorroides. No me sirven las palmaditas en la espalda del estilo de «sólo fracasa quien no lo intenta», o «saca lo positivo de…» Dicho de boquita para afuera. Indudablemente cuando llegas a un punto muerto, en el que las fuerzas ya no te permiten seguir transitando ese «una y otra vez», duele. Recolocar la experiencia, explicarla desde otro lugar… es algo que sucede con el tiempo, no cuando te acabas de dar cuenta de que has «fracasado». No recuerdo quién decía que a todo fracaso le corresponde un duelo similar al que, simplificando, se produce cuando la grúa se ha llevado tu coche: incredulidad, duda, negación, aceptación y búsqueda de nuevos resultados o diferentes soluciones. Transitar por esas fases, de modo culpable, errabundo o decidido marca la diferencia. Digerir el duelo nos resitúa y permite mirar la experiencia con ojos nuevos. Somos muchos los que la rumiamos. El brillante aunque algo cenizo Beckett recomendaba: «inténtalo otra vez, fracasa otra vez, fracasa mejor». El insigne Churchill decía que «el éxito es conseguir ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo». (Entusiasmo. Del griego: enthousiasmós, o rapto divino, inspiración y capacidad creadora en ti.) Y el gurú del marketing Tom Peters nos recomienda «premiar los fracasos estupendos». Así pues, permítete errar, concédete el permiso de fracasar, premia cada fracaso estupendo y apela a tu poder creador sin perder el entusiasmo, para transitar a paso ligero por todas las fases del duelo hasta llegar al éxito. Te garantizo que somos muchos en el empeño. En el camino nos vemos. Un abrazo! (Guárdatelo para ti, que seguro que te viene bien en esos momentos). Marta Martínez Arellano Desarrollo de personas y organizaciones]]>

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