Revolvedores

Revolvedores

Goscinny y Uderzo. Un grupo de inquietos talentos tejiendo neurona para «arreglar el mundo», buscando devolverle la humanidad perdida. A lo largo de dos jornadas disparamos ideas sobre temas cruciales que nos afectan a todos, porque construyen una realidad compartida y nos llevan a lugares donde tal vez no deseamos ir. Saboreamos experiencias prácticas de nuevas miradas, que ya están creando el cambio en su entorno más cercano. Yo participaba como ponente abogando por reivindicar el talento «en femenino» aplicado a la empresa. Más allá de cuestiones de género o de igualdad formal (en las que se ha trabajado y se trabaja mucho), pero que en mi opinión nos obliga a trabajar con normas y estereotipos muy masculinos, yo apuesto por incorporar al mundo de la empresa la esencia de lo femenino. Esa manera «femenina» de hacer las cosas que todos podemos poner en práctica y en valor, porque habita en nosotros. Aportar un enfoque esencialmente femenino más amoroso, inclusivo, intuitivo, acogedor… Más «de hemisferio derecho». Entre risas y complicidades, nos dedicamos a disparar ideas y emociones, desde la humildad de una mirada sanamente crítica que no se regodea en un entorno hostil, sino que abriga la esperanza de una acción militante más saludable. Atentos a las invasiones de los Poyoya (pos yo ya…), los Incas, Mayas, Aztecas y Arapajoes y otras tribus hostiles, nos dimos luz y calor entre todos. Mientras yo oía ecos de un millonésimo círculo, de un centésimo mono que permite, por pura resonancia y atracción entre iguales, el cambio real en el mundo, las empresas, el trabajo de cada uno, en la educación, en la realidad que cada cual está viviendo y que se hizo presente en todo momento. Es necesario arraigar en la realidad para generar el cambio, es imprescindible fijarse en lo que nos rodea para saber con qué contamos. Porque lo que no se hace, no se hace. A mi entender, es posible marcar una diferencia en el «desde dónde» vivimos, observamos y actuamos;  desde el «para qué» hacemos las cosas. Y allí se respiraba complicidad y compañerismo y desde ahí, las ideas se lanzaban al tapete para que fueran de todos, con la sonrisa de quien sabe que de la vida sacas sólo lo que entregas. Compartíamos desde la experiencia y para la acción. El fin de semana fue para mí y tal vez para otros, un reencuentro con la Tribu. Un reconocimiento mutuo, un mirarnos a los ojos y saber que no estamos solos en esta resistencia gala ante el imperio tiránico del «resultado esperado». Una invitación a dejar de pensar que no encajamos, y empezar a sentir que es precisamente nuestra propia imperfección o falta de «encaje» lo que cambiará el mundo. Lo que hará del mundo un entorno más humano, más cálido, más acogedor, un lugar en el que crecer y encontrarme, mientras me encuentro con otros. En ciencia, la «competencia» es la capacidad de la célula de aceptar un ADN que no es el suyo. Es un fenómeno imprescindible para la evolución. La célula debe estar «madura» para estar dispuesta a recibir un ADN ajeno y permitir que éste le cambie. Tal vez haya llegado ese momento, el momento de inocular un nuevo ADN: el de la apreciación de la imperfección. Tal vez, sea el momento de «los Revolvedores». El momento, como decía Dewitt Jones, de mirar el mundo con otros ojos. Dejar de buscar ser el mejor del mundo y esforzarse en ser el mejor PARA el mundo,  celebrar lo que hay «ahí para mí». ¿Qué parte de mi ADN cambia y transforma el mundo en el que vivo? Si a ti también te resuena, tal vez formes también parte de esta «tribu», de la tribu revolvedora a la que pertenezco. Queda mucho por hacer. Y es imprescindible pasar del «Hayque» al «Voya». Hay que hacer un millón de cosas y yo por mi parte voy a seguir inoculando nuestro ADN de cambio en el entorno. ¿Me acompañas?     Marta Martínez Arellano Desarrollo de Personas y Organizaciones]]>

1 Comentario
  • Mercedes
    Publicado a las 11:43h, 01 octubre Responder

    Gracias; Marta.
    Como siempre, estamos en sintonía y, como siempre también, gracias por poner en palabras con ese orden con que tú sabes transmitir la vorágine de ideas que movemos individualmente y como sociedad.
    What`s next? Seguir abriéndonos al flujo de la vida, en este espacio colaborativo que llamamos mundo.
    Mil gracias por tus publicaciones.
    Un abrazo

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